Perseverando en la Palabra
«El que mira atentamente la ley perfecta, la ley de la libertad, y permanece en ella, no siendo un oidor olvidadizo sino un hacedor eficaz, este hombre será bienaventurado en lo que hace» (Santiago 1:25).
Quienes practican la Palabra son aprendices perseverantes.
La frase «y permanece en ella» en Santiago 1:25 merece nuestra atención. «Permanecer» es la traducción de una palabra griega que significa «quedarse al lado», «permanecer» o «continuar». La idea es que quien practica la Palabra contempla de forma continua y habitual la ley perfecta de Dios. En otras palabras, es un aprendiz perseverante.
Cuando tienes ese nivel de compromiso con la Palabra, serás un hacedor eficaz, alguien que está en comunión con la voluntad de Dios y busca obedecerla por encima de todo. Al hacerlo, Dios te bendecirá. Esto no significa necesariamente que tendrás éxito a los ojos del mundo, pero tus prioridades y perspectivas serán correctas y el Señor honrará lo que hagas.
Este versículo nos invita a examinarnos cuidadosamente a la luz de los estándares de Dios. Esto no es algo común en nuestra sociedad, ya que muchas personas sienten aversión a la reflexión espiritual profunda y al autoexamen. Creo que por eso la televisión, la música y otras formas de entretenimiento cristiano son tan populares. Escapar de la realidad a través del entretenimiento resulta mucho más atractivo para la mayoría que mirarse en el espejo de la Palabra de Dios y ver expuestas sus faltas y defectos espirituales. Pero si deseas ser como Cristo, debes verte tal como eres y corregir lo que sea necesario. Para ello, debes examinar continuamente tu vida a la luz de las Escrituras.
¿Te imaginas cómo sería la iglesia si todos los cristianos hicieran eso? ¿Te imaginas los cambios en tu propia vida si lo hicieras con mayor constancia? Solo el Espíritu Santo puede capacitarte para poner en práctica la Palabra. Así que, déjate guiar por Él mediante la oración y la confesión mientras sigues estudiando y aplicando la Palabra de Dios.
Sugerencias para la oración
Siempre que estudies las Escrituras, pide al Espíritu que ilumine tu mente y tu corazón, y que use la Palabra para transformarte cada vez más a la imagen de Cristo.
Para un estudio más profundo
Lee Colosenses 3:16-17, prestando atención a lo que Pablo dice acerca de cómo responder a la Palabra.