La fe sacrificial en exhibición
«De la misma manera, ¿no fue también justificada por las obras Rahab la ramera, cuando recibió a los mensajeros y los envió por otro camino? Así como el cuerpo sin espíritu está muerto, así también la fe sin obras está muerta» (Santiago 2:25-26).
La fe verdadera hace voluntariamente cualquier sacrificio que Dios requiera.
Es comprensible que Santiago usara a Abraham como ejemplo de una fe viva, especialmente para sus lectores, mayoritariamente judíos. Rahab, sin embargo, es una historia diferente. Era gentil, prostituta, mentirosa y vivía en la ciudad pagana de Jericó. ¿Cómo podría una persona así ilustrar la verdadera fe?
Rahab sabía muy poco del Dios verdadero, pero creía en lo que sabía, y lo ponía en práctica. Creía que Dios había sacado a su pueblo de Egipto y había derrotado a los reyes amorreos (Josué 2:9-10). Confesó abiertamente que el Señor «es Dios arriba en los cielos y abajo en la tierra» (v. 11). Su fe se vio reivindicada cuando ayudó a los espías hebreos que entraron en Jericó justo antes de la invasión de Josué.
Tanto Abraham como Rahab valoraban su fe en Dios por encima de todo. Ambos estaban dispuestos a sacrificar lo que más les importaba: para Abraham, Isaac; para Rahab, su propia vida. Su obediencia ante tan gran sacrificio demostró la autenticidad de su fe.
Santiago nos llama a cada uno a examinarnos para asegurarnos de tener una fe viva. La prueba de fuego es si tu fe produce obediencia. No importa lo que afirmes, si la justicia no caracteriza tu vida, tu fe está muerta, no viva. Santiago comparó esa clase de fe con los hipócritas que ofrecen palabras piadosas a los necesitados, pero se niegan a satisfacer sus necesidades; con los demonios, que creen en la verdad sobre Dios, pero están eternamente perdidos; y con un cadáver sin vida e inútil. Estas son analogías fuertes, pero Dios no quiere que te engañes sobre la calidad de tu propia fe.
Ruego que se regocijen en la confianza de que su fe es genuina. Que Dios los bendiga mientras viven cada día en su maravillosa gracia.
Sugerencias para la oración
Pídele a Dios la gracia y el coraje para afrontar cualquier sacrificio necesario mientras vives tu fe.
Para un estudio más profundo
Lee Josué 2:1-24; 6:1-27; y Mateo 1:1-5.
¿Cómo protegió Rahab a los espías? ¿Cómo bendijo Dios a Rahab?