Adquirido por Dios
«Ustedes son... un pueblo adquirido por Dios» (1 Pedro 2:9).
Puesto que Dios pagó el precio para redimirte, le perteneces.
Cuando Jesús dijo: «Yo soy el buen pastor; y conozco a mis ovejas, y las mías me conocen» (Juan 10:14), expresó una verdad que me ha sido especialmente querida desde los primeros años de mi formación teológica. Uno de los recuerdos más gratos de mis días en el seminario es estar sentado en la capilla cantando el himno del letrista del siglo XIX Wade Robinson: «Soy suyo y él es mío». Quizás nunca llegue a comprender del todo la profundidad de lo que significa pertenecer a Cristo, pero siempre me gloriaré en ello.
La palabra griega traducida como «posesión» en 1 Pedro 2:9 significa «comprar» o «adquirir por un precio». Pablo la usó en Efesios 1:14 para hablar de «la redención de la posesión de Dios». Todos le pertenecen por creación, pero nosotros, como cristianos, le pertenecemos de manera única porque Él pagó el precio para redimirnos de la esclavitud del pecado y la muerte.
La posesión de los creyentes por parte de Dios se enfatiza a lo largo de las Escrituras. Pablo exhortó a los ancianos a «pastorear la iglesia de Dios, la cual Él adquirió con su propia sangre» (Hechos 20:28). Les dijo a los Corintios: «¿Acaso no saben que su cuerpo es templo del Espíritu Santo, que está en ustedes y que han recibido de Dios, y que no se pertenecen a sí mismos? Porque han sido comprados por un precio; por lo tanto, glorifiquen a Dios con su cuerpo» (1 Corintios 6:19-20). Tito 2:14 dice que Cristo «se entregó a sí mismo por nosotros para redimirnos de toda iniquidad y purificar para sí un pueblo propio».
Isaías 43:21 dice: «El pueblo que yo formé para mí, proclamará mi alabanza». Ese era el propósito de Israel, y también es el tuyo. Dios te escogió como suyo y entregó a su Hijo para comprar tu salvación. Eres suyo eternamente, así que vive de acuerdo con ello y regocíjate en tan glorioso privilegio.
Sugerencias para la oración
Acostúmbrate a alabar a Dios abundantemente por el privilegio de pertenecerle.
Para un estudio más profundo
Lee Juan 10:1-33.
¿Qué caracteriza al Buen Pastor? ¿Qué afirmó Jesús acerca de su relación con Dios Padre? ¿Cómo reaccionaron los líderes judíos ante sus enseñanzas?